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sábado, 21 de mayo de 2011

BRUSELAS AUTORIZA A ESPAÑA A REANUDAR EL COMERCIO DE EMISIONES DE CO2

La Comisión Europea ha autorizado a España a reanudar, desde el 16 de febrero, su participación en el sistema de comercio de emisiones de CO2 de la UE después de que el Gobierno haya proporcionado garantías de que su registro nacional cuenta con los requisitos mínimos de seguridad. Bruselas cerró el pasado 19 de enero su mercado de emisiones, tras detectarse una ola de robos informáticos, que afectaron a República Checa, Grecia, Austria, Estonia y Polonia.
Este mercado cubre a alrededor de 11.000 instalaciones industriales, a las que se han fijado unos topes de emisiones de CO2. Las fábricas que superan su tope deben comprar en el mercado permisos de aquellas que han quedado por debajo.
El año pasado este negocio tuvo un volumen económico altísimo, cercano a los 90.000 millones de euros. Un nicho de negocio muy poco conocido en España, que durante los próximos años podría servir para incentivar a las pequeñas, medianas y grandes fábricas a reducir sus índices de contaminación de CO2, mediante una correcta aplicación de las técnicas de eficiencia energética. Por el contrario, en caso de readaptarse como fabricas poco contaminantes, siempre tendrían la opción de entrar en el mercado de emisiones de CO2....pagando las altas tasas establecidas para ello.

sábado, 12 de febrero de 2011

Eficiencia Energética - Capítulo VI - Energía Reactiva ¿Cómo interpretar este concepto?

La energía reactiva es la demanda extra de energía que algunos equipos de carácter inductivo y/o capacitivo como motores, transformadores, luminarias (inductivo) y líneas eléctricas (capacitivo), producen en su funcionamiento. Esta energía "extra" puede descompensar un sistema eléctrico ya que afecta directamente al factor de potencia del mismo, ya que a mayor energía reactiva en el sistema menor será el factor de potencia. Pongamos un ejemplo:
  • Una instalación eléctrica para el suministro a una pequeña industria de 1000 kVA, en la que existen varias cargas reactivas debidas al transformador de potencia, a los motores de consumo, a la línea eléctrica de reparto en Baja Tensión. Las cargas reactivas inductivas (Transformador y Motores) serán mucho mayores siempre que las cargas capacitas (línea eléctrica de reparto en Baja Tensión), siendo el valor de la energía reactiva inductiva 100 kVAr. Por este motivo la potencia aparente será de 994,98 kW.
  • El factor de potencia (que es igual al cos Phi si no tenemos en cuenta los posibles armónicos existentes en la instalación) tendrá un valor de 0,99. Dicho valor es muy próximo a la unidad, que es el valor que nos indica que las pérdidas de la instalación debidas a la energía reactiva son nulas.
  • Sin la potencia reactiva, inductiva en este caso, fuese de 250 kVAr tendríamos una potencia aparente de 964,24 kW y un cos Phi de 0,96, que ya sería un valor a tener en cuenta de cara a la facturación de la compañía eléctrica.
La mayor parte de las cargas industriales producen este tipo de energía, conjuntamente con la energía activa. Los efectos negativos de la energía reactiva o que se derivan de su consumo:
  1. Costes económicos reflejados en las facturas eléctricas.
  2. Pérdida de potencia de las instalaciones.
  3. Caídas de tensión que perjudican el normal funcionamiento de las instalaciones.
  4. Transformadores más recargados.
Además, esta energía provoca sobrecarga en las líneas de distribución y transporte sin producir un trabajo útil, y por lo tanto es necesario compensarla para optimizar las instalaciones eléctricas. Las ventajas de la compensación de energía reactiva, ayudando a obtener ventajas económicas y técnicas:
  1. Aumenta la capacidad de las líneas y transformadores instalados.
  2. Mejora la tensión de la red.
  3. Disminuyen las pérdidas de energía.
  4. Consigue una reducción en el coste global de la energía.
En diferentes sectores, se utilizan soluciones que minimizan el impacto derivado del consumo de este tipo de energía. Básicamente consisten en la utilización de equipos diseñados para neutralizar la energía reactiva que presentan los sistemas eléctricos. Un ejemplo claro es la instalación de baterías de condensadores. Además se pueden utilizar otros mecanismos para realizar seguimientos exhaustivos del consumo de la energía reactiva y poder así realizar acciones correctoras. Un ejemplo es la visualización de curvas de carga de energía reactiva que se pueden obtener directamente del contador de la instalación y/o analizando la factura eléctrica (según los tipos de contratos).

También es interesante conocer teoricamente como funciona el sistema eléctrico de distribución y transporte de energía eléctrica, ya que ello nos puede ayudar a comprender los requerimientos legales que se les exige a los consumidores en Media Tensión y/o Alta Tensión, así como a las empresas que generan energía eléctrica. Para ello vamos a diferenciar los tres tramos de consumo generales del sistema eléctrico español: Horas Punta, Horas Llano y Horas Valle.
  • Horas Punta: Son las horas en las que el consumo del sistema eléctrico se encuentra en su mayor estado de carga, por lo que son las horas en las que los transformadores y las líneas eléctricas se encuentran practicamente al 100 % de su estado de carga contratado, no al 100 % de su carga nominal que de diseño puede rondar un 40% a mayores de la carga contratada. Cuando los transformadores están "muy cargados" generan energía reactiva inductiva, siendo esta directamente proporcional al estado de carga del transformador. Por otro lado, las líneas eléctricas (aéreas o subterráneas) están también "muy cargadas" que en este estado generan energía reactiva inductiva y energía reactiva capacitiva, ya que estas disponen una componente resistiva e inductiva directamente proporcional al estado de carga de la línea y una componente capacitiva fija para cualquier estado de la misma una vez está en tensión. "Entonces podemos llegar a la conclusión de que en este tramo el sistema dispondrá de la energía reactiva capacitiva (fija) de las líneas y de la energía reactiva inductiva (directamente proporcional al estado de carga) de las línea y de los transformadores, siendo esta última mucho mayor y resultando por tanto un sistema inductivo. La legislación actual prima por ello a los generadores eléctricos que inyecten energía reactiva capacitiva en horas punta para compensar al sistema eléctrico inductivo".
  • Horas Llano: Son las horas en las que el consumo del sistema eléctrico se encuentra a mitad de carga, por lo que son las horas en las que los transformadores y las líneas eléctricas se encuentran practicamente al 50-60 % de su estado de carga contratado. Cuando los transformadores están "a mitad de carga" generan energía reactiva inductiva, siendo esta directamente proporcional al estado de carga del transformador. Por otro lado, las líneas eléctricas (aéreas o subterráneas) están también "a mitad de carga" que en este estado generan energía reactiva inductiva y energía reactiva capacitiva, ya que estas disponen una componente resistiva e inductiva directamente proporcional al estado de carga de la línea y una componente capacitiva fija para cualquier estado de la misma una vez está en tensión. "Entonces podemos llegar a la conclusión de que en este tramo el sistema dispondrá de la energía reactiva capacitiva (fija) de las líneas y de la energía reactiva inductiva (directamente proporcional al estado de carga) de las línea y de los transformadores, siendo esta última algo menor y resultando por tanto un sistema casi equilibrado pero capacitivo, aunque con una diferencia realmente pequeña. La legislación actual prima por ello a los generadores eléctricos que inyecten energía reactiva inductiva con un cos Phi muy próximo a la unidad (1) en horas llano para compensar al sistema eléctrico casi equilibrado pero capacitivo".
  • Horas Valle: Son las horas en las que el consumo del sistema eléctrico se encuentra en su menor estado de carga, por lo que son las horas en las que los transformadores y las líneas eléctricas se encuentran practicamente al 0-10 % de su estado de carga contratado. Cuando los transformadores están "muy poco cargados" casi no generan energía reactiva inductiva, siendo esta directamente proporcional al estado de carga del transformador. Por otro lado, las líneas eléctricas (aéreas o subterráneas) están también "muy poco cargadas" que en este estado generan muy poca energía reactiva inductiva y la misma energía reactiva capacitiva que en los otros dos casos, ya que estas disponen una componente resistiva e inductiva directamente proporcional al estado de carga de la línea y una componente capacitiva fija para cualquier estado de la misma una vez está en tensión. "Entonces podemos llegar a la conclusión de que en este tramo el sistema dispondrá de la energía reactiva capacitiva (fija) de las líneas y de la energía reactiva inductiva casi nula (directamente proporcional al estado de carga) de las línea y de los transformadores, resultando por tanto un sistema capacitivo. La legislación actual prima por ello a los generadores eléctricos que inyecten energía reactiva inductiva en horas valle para compensar al sistema eléctrico capacitivo".
Con esto se pretende dar una idéa general sobre la importancia de tener controlado el consumo de energía reactiva en cualquier sistema eléctrico, ya que este punto es el "camino crítico" para conseguir una mayor eficiencia energética (en lo que a energía eléctrica se refiere) en cualquier sistema.

Por ello cualquier persona o compañía que quiera informarse sobre posibles soluciones a sus problemas relacionados al consumo de energía reactiva, que no dude en contactar con nosotros para un correcto asesoramiento técnico.

viernes, 14 de enero de 2011

Eficiencia Energética - Capítulo V - Software ABCD para análisis y simulación de líneas aéreas

Los parámetros de la línea aérea de alta tensión no solo dependen de la impedancia y admitancia que pueda presentar, sino que también depende de la longitud. Dos líneas de idénticas características constructivas pero de diferentes longitudes poseen parámetros distintos que repercuten en valores de caídas de tensión, pérdidas de potencia, tensión, corriente, etcétera distintas para unos mismos estados de carga.

Existe una amplia gama de programas informáticos dedicados al cálculo eléctrico de líneas de transporte, pero no se paran a realizar un análisis “interno” o a lo largo de la línea. Tras unos valores iniciales de potencia, tensión, datos topográficos y morfológicos se comienza el estudio de los parámetros considerándose constantes a lo largo del tiempo y la longitud de la línea. Sin embargo, la energía en las líneas no es constante; existen curvas de carga que recogen el hecho que dependiendo de la estación, hora, lugar o hábitos de consumo, toman diversas geométricas.


También, en el caso de líneas muy largas o con cargas extremas podemos encontrar que las tensiones, corrientes u otros parámetros tomen valores máximos o mínimos respecto los terminales de conexión de la línea.


Figura 1

El Software ABCD dispone de cuatro pestañas de las cuales las denominadas “características” y “curva de carga” son de entrada de datos. En “características” (figura 1) vemos agrupados los datos de entrega en seis bloques. En los “datos eléctricos” elegimos el conductor (nomenclatura UNE-EN 50182:2001) y la tensión normalizada según el Real Decreto 223/2008. Las “características de los aisladores” pueden obviarse en caso de no conocer ni el número de aisladores por fase, ni las pérdidas unitarias por aislador; en este caso, se toma por defecto un valor de 10-8 S/km. Los “datos del entorno” son los valores de altitud y temperatura media en la que la línea está enclavada, así como su longitud y coeficiente meteorológico (mt). “Datos estructurales” es la configuración del conductor pudiendo elegir entre símplex, dúplex, tríplex y cuádruplex, marcando la distancia entre conductores (d) en milímetros y tomando un coeficiente del conductor (mc) que ronda entre 0,83 y 0,87. En este bloque definimos la posición de las fases mediante un sistema de ejes cartesianos donde la referencia la tomamos en la parte superior del apoyo. Con las “unidades base” fijadas y los valores de “potencia de cortocircuito” concluimos la entrada de datos.


Figura 2

Todos estos datos se pueden guardar en un fichero de extensión *.cel, para poder utilizarlos en otro momento. En el apartado de “parámetros” (figura 2) visualizamos los valores característicos
que va a tener nuestra línea según los datos de entrada de la pestaña anterior (características). Se calculan el valor del radio geométrico de la fase, la distancia geométrica del circuito, la inducción, la capacidad y la conductancia por fase. A partir de estos se computan los valores de resistencia, reactancia, conductancia y susceptancia por fase en unidades parciales y totales. Ya con los valores de impedancia y admitancia del modelo de la línea calculamos los parámetros A, B, C y D correspondientes. Podemos ver los resultados en valores ingenieriles y por unidad. Si queremos ver los valores de impedancia y admitancia en formato módulo argumental, se debe hacer doble clic sobre la casilla. Si se realiza un nuevo doble clic volverá a la forma rectangular. Los parámetros de la línea vendrán influidos por el modelo elegido. Si cambiamos de modelo, podemos evaluar la diferencia existente reflejada en los parámetros. También, se puede calcular el efecto corona, la perditancia y la conductancia asociada a dicho efecto en caso de producirse.


Figura 3

En la sección “curva de carga” (figura 3) podemos elegir entre cuatro periodos de tiempo. La curva diaria evalúa la demanda durante un día en escalas de 1 hora; la curva semanal evalúa la demanda durante una semana en escalas de 1 día, la mensual analiza la demanda durante un mes a lo largo de 30 días; la estacional, la demanda durante un año en cada una de las estaciones y la anual, la demanda durante un año en escalas de 1 mes. Para indicar la demanda, marcaremos en valores por unidad (definida la base en la pestaña características), la magnitud requerida por el sistema en el momento dado. Todos estos datos se pueden guardar en un fichero de extensión *.cce, para poder utilizarlos posteriormente.

Figura 4

Ya en la última pestaña, de regulación (figura 4), vemos las magnitudes de las tensiones, corrientes y potencias de entrada y salida para cada uno de los periodos de la curva de carga asignada a la línea. En caso de no introducir ninguna curva de carga, simularemos la línea en las condiciones de vacío y carga elegida la de la base.

Este interesante Software puede sernos de gran ayuda a la hora de estudiar el funcionamiento de una línea existente, así como a la hora de dimensionar nuevas líneas, por lo que a continuación os dejo el enlace en el que os lo podéis descargar de forma gratuita (versión Freeware): ABCD V2.0


FUENTE : TÉCNICA INDUSTRIAL Nº 789

domingo, 9 de mayo de 2010

Eficiencia Energética - Capítulo IV - La eficiencia de los electrodomésticos en el ahorro energético

Los electrodomésticos, aunque no son aparatos de gran potencia, ocupan un lugar importante en el consumo energético. En un hogar medio, aproximadamente el 15% del consumo de electricidad corresponde a la iluminación, el 25% a los pequeños electrodomésticos y el 60% a los electrodomésticos de línea blanca. Dentro del grupo de los pequeños electrodomésticos se encuentran los aparatos electrónicos como el televisor, reproductor de DVD, equipo de música, ordenador, etcétera. Y dentro de los electrodomésticos de línea blanca están la lavadora, el frigorífico, el lavavajillas, etcétera. El funcionamiento simultáneo de todos estos aparatos en miles de hogares supone un importante gasto energético. Por lo que en este sector la eficiencia energética desempeña un importante papel. Los equipos electrónicos generan corrientes armónicas que introducen en las redes de alimentación unas deformaciones que deterioran la calidad de la energía. La mayoría de los países europeos están implantando la norma EN 61000-3-2 sobre armónicos, con el objeto de controlar las perturbaciones y obtener la máxima eficiencia energética.

Nos estamos familiarizandos con el término "eficiencia energética", que es lo que se entiende como la adecuada administración de la energía con el objeto de ahorrar la que no produce un trabajo útil, como consecuencia de algunos tópicos como el cuidado del medio ambiente, el ahorro económico y el agotamiento de las fuentes de energía de combustibles fósiles. Un punto importante de la eficiencia energética lo ocupan los electrodomésticos de nuestras viviendas, que, si bien, no son aparatos de gran potencia, hay que pensar que son cientos de miles los que en cada momento están funcionando simultáneamente. Entendiendo por electrodoméstico todo aparato de uso doméstico alimentado con electricidad, si bien, los podemos clasificar en dos grandes grupos: los pequeños electrodomésticos (que en su mayoría son aparatos electrónicos como el televisor, el DVD, el equipo de música, el ordenador, etcétera) y los electrodomésticos de línea blanca (lavadora, frigorífico, lavavajillas y demás).

En 1994 entró en vigor en España una directiva comunitaria que exige el etiquetado energético de lámparas de uso doméstico y los electrodomésticos de línea blanca como frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavavajillas, etcétera. Desde entonces, todos los fabricantes tienen que identificar los electrodomésticos con una letra de la A a la G, que es indicativa de su nivel de eficiencia energética. La A indica la máxima eficiencia y la G, la mínima, según se refleja en la tabla 1.


Para entender como se regulan las categorías existentes en la eficiencia energética para electrodomésticos hemos de tener presente como se regula el voltaje nominal. El voltaje nominal europeo es actualmente de 230 V 50 Hz. Formalmente, 240 V en el Reino Unido y 220 V en el resto de Europa. El límite de voltaje armónico en Europa es de:

230 V -10% +6%

Es decir, una variación de voltaje armónico comprendida entre 207 V y 243,8 V, tomando como valor para la mayoría de los países europeos 220 V, mientras que para el Reino Unido el valor es de:

230 V -6% +10%

Esto le permite una variación comprendida entre 216,2 V y 253 V, tomándose en el Reino Unido el valor nominal de 240 V. Con el objeto de que los equipos europeos cumplan con ambos límites, se admite oficialmente desde el año 2003 como límites:

230 V ± 10%

Esto se traduce en unos valores de tensión comprendidos entre 207 V y 253 V, que son distintos para el resto del mundo y dependen de la zona: América del Norte, México, Australia, etcétera.

Pero aparte de esto, hay que tener en cuenta el "factor de potencia" y el "cos
ϕ". En general, el factor de potencia y el cos ϕ son lo mismo y se puede hablar de uno y de otro indistintamente. Si bien, hay que precisar que esto es cierto sólo en el caso de que no estén presentes señales armónicas, es decir, cuando tanto la señal de corriente como la de tensión sean señales senoidales.

Tabla 2. Ejemplo de pegatinas según la clasificación energética.

Según la norma UNE EN 50160:1996, una tensión armónica es una tensión senoidal cuya frecuencia es múltiplo entero de la frecuencia fundamental de la tensión de alimentación.

Cuando en una instalación hay armónicos, significa que aunque la señal sea de 50 Hz, contiene componentes de alta frecuencia. Y, en general, la tensión de alimentación contendrá armónicos cuando no sea perfectamente senoidal, es decir, cuando presente deformaciones con respecto a una tensión senoidal perfecta. Por tanto, podemos decir que el factor de potencia es la relación entre la potencia activa y la potencia aparente:

FDP = Potencia activa / Potencia aparente

Mientras, el cos ϕ es la relación entre la componente fundamental de la potencia activa y la componente fundamental de la potencia aparente.

Cos ϕ = Potencia activa fundamental / Potencia aparente fundamental

La relación entre el FDP y el cos ϕ viene dada por el factor de distorsión o factor de deformación (FDD):

FDD = FDP / cos ϕ

Además,

FDD = Valor de la fundamental (H1) / Valor eficaz

Por lo que:

FDP / cos ϕ = Valor fundamental (H1) / Valor eficaz


De donde:

cos ϕ = FDP x Valor eficaz / Valor fundamental (H1)


Donde el valor eficaz = √(H12 + H22 + H32 + H42 +…..+ Hn2), viene dado como la raíz cuadrada de la suma de los cuadrados de las componentes armónicas. Sólo en el caso de que no se presenten armónicos se cumplirá que:

Valor eficaz = √(H12) = H1

Y entonces:


cos ϕ = FDP x H1 / H1

Quedando:

FDP = cos ϕ


Y en este caso, las tensiones y corrientes son perfectamente senoidales y el factor de distorsión (FDD) es igual a la unidad. Pues se cumple que:

FDD = FDP / cos ϕ = cos ϕ / cos ϕ = 1

En las instalaciones domésticas el factor de potencia y el cos ϕ están habitualmente muy próximos, aunque se produzcan armónicos, ya que, si bien, la señal de corriente en presencia de armónicos está muy deformada, la señal de tensión tendrá menor distorsión armónica. Esto en la práctica se traducirá en que el factor de potencia y el cos ϕ tienen valores cercanos.

La producción de armónicos en las instalaciones domésticas se debe fundamentalmente a la conexión de equipos que presentan una característica tensión-corriente no lineal como equipos informáticos, electrodomésticos con control electrónico y, en general, cualquier aparato electrónico.

El efecto de los armónicos sobre las potencias puestas en juego quedará más clarificado si utilizamos el conocido triángulo de potencias, pero en este caso en tres dimensiones (tabla 3).

Si representamos por:

S, la potencia aparente.

Q, la potencia reactiva.

P, la potencia activa.

D, la distorsión de potencia armónica.

De todas estas potencias, la única que produce trabajo útil es la potencia activa P. De forma que la potencia de distorsión armónica D, y la reactiva Q de la instalación no producen trabajo. Y vienen relacionadas por la expresión:

S2= P2+ Q2 + D2

De donde la distorsión armónica de potencia viene dada por:

D2 = S2- (P2 + Q2)

Su efecto generalizado es el aumento de la corriente eficaz. A su vez, el efecto pelicular o efecto skin reduce la sección efectiva de los conductores a medida que aumenta la frecuencia del armónico, lo que produce un calentamiento generalizado de la instalación.


Tabla 3. Relación de Potencias.

Ya por último, solamente queda diferenciar las cargas lineales de las no lineales para aclarar así la explicación anterior.

Una carga se denomina lineal cuando la corriente que absorbe tiene la misma forma que la tensión que la alimenta. Como esta corriente no tiene componentes armónicos, la carga lineal no distorsiona la señal de corriente. Estás están compuestas por componentes pasivos, es decir, car-gas resistivas, inductivas y capacitivas. En definitiva, cargas RLC que no deforman la señal, por lo que si la tensión en bornas de estas cargas es senoidal, la corriente consumida por la carga también es senoidal, si bien puede que esté desfasada con respecto a la tensión en un valor que depende de la proporción entre cargas resistivas, inductivas y capacitivas. Es el caso de los motores sin convertidores de frecuencia, iluminación incandescente, resistencias de estufas, etcétera.

Por otro lado, se denomina
no lineal cuando la corriente que ella absorbe no es de la misma forma que la tensión que la alimenta. Esta corriente es rica en armónicos y su espectro es función de la naturaleza de la carga. Las cargas no lineales están compuestas por componentes pasivos y componentes activos, es decir, por cargas electrónicas. Las cargas no lineales producen una deformación de la onda de corriente, o sea, si la tensión en los bornes de estas cargas es senoidal, la corriente que absorben no lo es, y pueden, además, estar desfasadas. Estas cargas son los variadores de velocidad, controladores de iluminación, tubos fluorescentes, equipos informáticos y electrodomésticos con componentes electrónicos. Las cargas no lineales se caracterizan por consumir corriente a impulsos. Esto es cuando la forma de onda alcanza su valor máximo, o su valor mínimo es cuando la carga no lineal conduce, produciendo señales pulsantes que circulan por cables, diferenciales y magnetotérmicos que, en principio, sólo estaban diseñados y dimensionados para señales de corriente de tipo senoidal.

Fuente: Juan Manuel Oliveras Sevilla
Este tipo de cálculos podrían aplicarse y tenerse en cuenta en sistemas de generación de energía, siempre que exista la posibilidad de la generación de armónicos debido a un mal filtrado en la electrónica de potencia de los sistemas de generación.

domingo, 21 de marzo de 2010

Eficiencia Energética - Capítulo III - Medidores de Consumo Energético para los hogares Británicos



Nos dicen en tiempo real cuánta luz o gas estamos gastando, cuántas emisiones producimos y el precio exacto de la electricidad en este preciso momento: son los medidores inteligentes, que se instalarán en casi toda Europa en el futuro y transformarán completamente nuestra relación con el consumo de electricidad. Gran Bretaña da el primer paso al establecer su implantación en todos los hogares británicos para 2020.

El Gobierno británico dio luz verde el pasado mes de diciembre a la puesta en marcha de un plan para sustituir los contadores eléctricos de gas y electricidad por su versión más inteligente. En total, 46 millones de medidores inteligentes se instalarán en más de 25 millones de hogares de aquí a 2020 en lo que supone el primer escalón de un edificio mayor: las llamadas redes inteligentes. El gasto va a ser multimillonario en una de las mayores revoluciones tecnológicas desde la llegada del gas natural desde el mar del Norte a los hogares británicos en la década de 1970, pero el Gobierno está convencido de que el ahorro, energético y económico, merecerá la pena.

Los medidores inteligentes vienen acompañados de una pantalla digital que muestra en tiempo real cuánta luz o gas se está consumiendo y que permite ver al consumidor el gasto que se origina, por ejemplo, en el momento en que se enciende una tetera para calentar agua para un té. Esta información precisa y transmitida de forma inmediata permitirá a cada ciudadano ser más consciente de dónde se encuentran los puntos calientes en los que se pierde energía en la casa, los picos o las horas en que ésta cuesta más y los momentos en que los precios bajan y es bueno aprovechar para hacer la colada.

En total, se estima que el ahorro por persona oscilará entre el 3% y el 15% de su actual uso energético y que esto podría suponer un ahorro de entre 2.500 y 3.600 de millones de libras en los próximos 20 años, o en casos optimistas, hasta 100 libras anuales por hogar. Planes similares se han llevado ya a cabo en otros países como Alemania, Italia, Suiza, Estados Unidos, Canadá y Australia.

La responsabilidad de la instalación y la puesta en marcha del nuevo sistema ha sido delegada en distintas compañías eléctricas y de gas, que más tarde pasarán el precio del coste del recambio a la factura de los consumidores. Sin embargo, asociaciones como la UK Energy Retail Association insisten en que el coste será "neutro" debido a que los ahorros esperados financiarán una parte de los gastos.

Además, los nuevos aparatos pasarán de forma automática la información a la compañía eléctrica, eliminando las facturas estimadas y conociendo el precio real de la energía, lo que podría ser otra de las ventajas de este nuevo sistema, como señala Alberto Carbajo, director general de Operación de Red Eléctrica de España: "Tienen la ventaja de que si bien supone un mayor coste, es evidente que al remitir telemáticamente toda la información, hay unos ahorros en los costes de lectura porque no se precisa mano de obra para ir midiendo los contadores de las casas. Resulta un poco más caro pero tiene otras ventajas de inversión".

FUENTE: TÉCNICA INDUSTRIAL Nº 285